Desde aquel momento se permitió a los casados desfilar en la compañía, pero los puestos de mando estaban reservados a los solteros, que deben dejar el sable en cuanto contraen matrimonio.
Desde aquel momento se permitió a los casados desfilar en la compañía, pero los puestos de mando estaban reservados a los solteros, que deben dejar el sable en cuanto contraen matrimonio.