Comunicados y artículos

Dándole vueltas a la nota publicada por el Gobierno Municipal

¿Por qué ahora?

Sigo dándole vueltas a la nota publicada por el Gobierno Municipal sobre el proceso de diálogo en torno al Alarde de Hondarribia.

Si de verdad se quiere cuidar una vía de diálogo, ¿cómo se ayuda a conseguirlo señalando públicamente a una de las partes? Si se quiere recuperar la confianza, ¿qué aporta hacer pública esta situación ahora, a pocos días de las fiestas ?

Más aún cuando el propio Gobierno municipal reconoce que conocía desde hace meses la decisión de abandonar el proceso. En junio, la Junta de Portavoces acordó no hacer pública una situación que ya se había producido. ¿Qué ha cambiado desde entonces? ¿Por qué deciden ahora los partidos que integran el Gobierno municipal, Abotsanitz y EH Bildu, dar a conocer esta situación?

Y, además, sin contar toda la historia. Se dice que uno de los agentes decidió salir del proceso, pero no se explican los motivos ni las circunstancias que llevaron a tomar esa decisión. ¿Por qué?

Pero hay algo más que me preocupa. Se está intentando reducir una situación compleja a un relato muy simple: los que han querido dialogar y los que han roto el diálogo. Los buenos y los malos. Un relato cómodo. Un relato fácil. Pero también un relato incompleto. Porque la realidad es bastante más compleja. Y quien de verdad quiere resolver un conflicto no puede limitarse a contar la parte de la historia que mejor le deja.

Cuando se elimina la complejidad, también se elimina la responsabilidad. Ya no hace falta preguntarse qué ha podido hacer uno mismo, qué decisiones han contribuido a la ruptura o qué se podría haber hecho de otra manera. Basta con señalar al otro.

Y ahí es donde, para mí, está uno de los principales problemas de esta comunicación: la ausencia de autocrítica.

no creo que sea algo aislado. Durante esta legislatura hemos visto esta misma forma de actuar en demasiadas ocasiones y en temas muy diferentes: cuando algo se cuestiona, la crítica se interpreta como un ataque y la responsabilidad acaba situándose siempre fuera.

Y no. Tener buenas intenciones no significa necesariamente tomar buenas decisiones.

Gobernar también consiste en escuchar, en preguntarse qué se podría haber hecho de otra manera y en asumir la parte de responsabilidad que corresponde cuando las cosas no salen como se esperaba.

Porque si cada crítica se interpreta como un ataque y cada discrepancia como una ofensa, es muy difícil construir espacios de confianza.

Y precisamente de eso estamos hablando: de confianza, de diálogo y de convivencia. Por eso sigo haciéndome la misma pregunta:

¿Por qué ahora? ¿Qué se busca con esta comunicación? Porque si de verdad queremos cuidar el diálogo y contribuir a unas fiestas tranquilas, esta no me parece la mejor manera de hacerlo. Y, sinceramente, cuesta creer que una decisión así, tomada en estas fechas y de esta manera, pueda considerarse inocua. Era evidente que iba a generar malestar, tensión y respuestas. Por eso la pregunta sigue siendo la misma: ¿por qué ahora?

Concejala del PNV en el Ayuntamiento de Hondarribia