Profesionales o aficionados, artistas todos ellos, sus fotografías nos permiten recordar los Alardes que fueron y vivir de forma más intensa, aún si cabe, todo lo que va desde la elección de Cantineras en mayo, hasta el día 30 de Junio y mucho después. Algunos son anónimos, pues sus nombres se han perdido en la tradición más que centenaria de nuestros Alardes y otros están ahí, dejándonos disfrutar todos los años con el valor de su trabajo y la particular visión que cada uno de ellos tiene del Alarde. Sean de Irún o de Hondarribia sus fotografías nos hacen vivir y soñar. Va por ellos y por el reconocimiento de su trabajo.


